Las hormonas tiroideas tienen profundos efectos en la reproducción y en el embarazo. La disfunción tiroidea está implicada en un amplio espectro de desórdenes reproductivos, desde un desarrollo sexual anómalo a irregularidades menstruales e infertilidad.
     El hipotiroidismo se asocia con la producción aumentada de TRH, que estimula a la glándula hipofisaria a la secreción de TSH y prolactina. La hiperprolactinemia ejerce un efecto pernicioso sobre la fertilidad por alterar la función ovárica.



     El hipotiroidismo subclínico, y el hipotiroidismo sin diagnóstico ni tratamiento han demostrado ser una causa de infertilidad en un porcentaje significativo de pacientes.
     La disfunción tiroidea puede afectar a la fertilidad desde diversos ángulos: bien produciendo ciclos anovulatorios, un defecto en la fase lútea, niveles altos de prolactina (PRL) y disregulación de hormonas sexuales.
     Así, una función tiroidea normal es necesaria para la fertilidad y para el mantenimiento de un embarazo saludable, incluso en los primeros días tras la concepción.

     Se debería de realizar una determinación de hormonas tiroideas en toda mujer que planea quedarse embarazada con alguna de estas circunstancias:
– historia familiar de patología tiroidea
– ciclos menstruales irregulares
– antecedentes de dos abortos previos
– que haya incapaz de concebir tras un año sin utilizar métodos anticonceptivos.
     La valoración tiroidea debería de incluir T3, T4, TSH y tests de patología autoinmune tiroidea, como los anticuerpos anti-TPO.

     La prevalencia del hipotiroidismo en el grupo de mujeres en edad reproductiva no es desdeñable, y oscila entre el 2% y el 4%. El hipotiroidismo se puede detectar de una forma muy temprana y sencilla mediante la valoración de los niveles de TSH en sangre.

     Creo que es muy importante recalcar la importancia del hipotiroidismo subclínico, que puede ser más frecuente que el tipo clínico. Significa que la paciente no muestra síntomas de hipotiroidismo, lo que puede hacer que la enfermedad pase desapercibida. Esta forma de hipotiroidismo, además, cursa con unos niveles de TSH poco elevados, que en muchas ocasiones en nuestro entorno se consideran normales, y estas pacientes quedan sin diagnóstico y, desgraciadamente, sin tratamiento.

     El hipotiroidismo, tanto clínico como subclínico, puede causar anovulación directamente o mediante elevación de la prolactina.
     Es extremadamente importante el diagnóstico y el tratamiento del hipotiroidismo subclínico para conseguir y mantener el embarazo.

     Muchas mujeres infértiles con hipotiroidismo han mostrado una hiperprolactinemia asociada debido a la producción aumentada de hormona TRH.
     Por lo tanto, se deben realizar mediciones de TSH y PRL de forma rutinaria en las mujeres infértiles.

     Recientemente se realizó un interesante estudio sobre 394 mujeres entre 20 y 40 años en su primera visita a una clínica de infertilidad. De este grupo, se diagnosticó hipotiroidismo en 94 pacientes. Es decir, casi una cuarta parte de mujeres infértiles al azar mostraban hipotiroidismo sin tratamiento.
     De estas 94 pacientes infértiles diagnosticadas con hipotiroidismo (solo o con hiperprolactinemia), 72 (76,6%) concibieron tras el tratamiento del hipotiroidismo.
     La disfunción tiroidea es una causa frecuente de infertilidad que puede ser fácilmente corregida mediante la restauración de niveles apropiados de hormona tiroidea. El tratamiento con tiroxina normaliza el ciclo menstrual, los niveles de prolactina y aumenta la tasa de fertilidad. De esta manera, con un simple tratamiento oral para el hipotiroidismo, el 76,6% de las mujeres infértiles con hipotiroidismo concibieron en este estudio, entre seis semanas y un año tras el inicio de la terapia, la mayor parte de ellas entre 6 y 12 semanas tras el inicio del tratamiento

     De esta manera se demuestra que mantener unos niveles normales de TSH es un requerimiento fundamental para la fertilidad. La decisión para iniciar terapia sustitutiva tiroidea en casos de hipotiroidismo subclínico en estadio inicial está justificada en mujeres infértiles. Los datos de que disponemos y nuestra propia experiencia clínica, también indican que variaciones en niveles de TSH en un rango más estrecho o en casos limítrofes, no debería ignorarse en mujeres infértiles, aún sin clínica de hipotiroidismo.
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Fuentes:
Indu verma, Renuka Sood, Sunil Suneja y Satinder KaulPrevalence of hypothyroidism in infertile women and evaluation of response of treatment for hypothyroidism on infertility. Int J Appl Basic Med Res. 2012 Jan-Jum; 2 (1):17-19
Poppe K, Velkeniers B. Thyroid disorders in infertile women. Ann Endocrinol. 2003;64:45–50. 
Raber W, Gessl A, Nowotny P, Vierhapper H. Hyperprolactnemia in hypothyroidism; clinical significance and impact of TSH normalization. Clin Endocrinol. 2003;58:185–91. 

Davis LB, Lathi RB, Dahan MH. The effect of infertility medication on thyroid function in hypothyroid women who conceive. Thyroid. 2007;17:773–7